LAS MÁQUINAS DEL MILLÓN
Eran finales de los sesenta y la década de los setenta cuando las máquinas del
"Millón o Flippers" estaban en pleno apogeo. Un duro dos partidas, dos duros
cinco.
Las marcas eran muy diversas: Petaco, Capri, Cavalier, Poker Plus, Paraiso,
Rey de Diamantes y muchísimas más. La parte del marcador siempre estaba ilustradas con
dibujos llamativos chicas ligeras de ropa, chicos, coches y escenas de terror.
Jóvenes y mayores se agolpaban entorno a la máquina para poder ver la
destreza del jugador mientras el "Niña no te pintes tanto" de Dani Daniel
sonaba en el Juke Box del local; eran tiempos de Los Diablos, Fórmula V, Adamo, Los
Puntos, Sandro Giacobbe, Albert Hammond y otros intérpretes.
La bola plateada se perdía en pasadizos, mientras el objetivo era alcanzar la puntuación
suficiente o que se encendiera la "Especial" para obtener una partida gratis.
Cuando salió al mercado las máquinas para jugar varias personas a la vez, es decir; con
cuatro marcadores, las competiciones eran habituales. También compartíamos uno de los
botones con un amigo o amiga, aunque esta era la forma de jugar más molesta, pero te
permitía tener en la otra mano el cigarrillo "46, LM, Sombra o el Coronas".
Había que tener mucho cuidado si movías la máquina con cierta brusquedad
podía salirte el letrerito infame de "Falta", y la partida terminaría de
inmediato.
Recuerdos gratos en billares, bares y cafeterías al lado de estas
máquinas, que tantas tardes llenaron de distracción a los jóvenes de la época.
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