EL COMEDISCOS
A finales de los sesenta y principios de la década de los años
setenta nace el "Comediscos". Fue todo un fénomeno entre los jóvenes de la
época. ese aparato de plástico que se colgaba en bandolera con una ranura donde
introducías los singles de vinilo. Vamos, el precusor del Walkman.
¡Fue un objeto de lo más popular y kitch!, y elemento idespensable en fiestas y
guateques.
En el Comediscos, escuchábamos la música que sonaba en aquellos años: Los Brincos, Los
Pekenikes, Los Sirex, Los Ángeles, Los Buenos, algo de The Beatles y Sandy Shaw, lo más
«in» del momento. Éramos lo que se dice unos modernos, el resto unos carcamales.
Siempre estaba el amigo o amiga que tenía la mejor colección de discos de 45
revoluciones por minuto (todos metidos en un álbum de plástico con hojas trasparentes)
éste siempre era el que manejaba el Comediscos en los guateques ( a veces corríamos el
peligro de escuchar un mismo tema varias veces). Empezaba con canciones moviditas Luis
Aguilé o Los Brincos. Cada uno y cada una, tenía su amor platónico Luisa, Mari, Tere,
José o Carlos y nos apresurábamos para que no nos tocara la carabina de turno y poder
estar más tiempo con la persona que amábamos. Pero el gran momento estaba por llegar:
¡La música lenta!.
En realidad no pasaba nada,
porque ni nos atrevíamos ni nos dejaban, pero ese baile agarrado a la chica de nuestros
sueños nos hacía sentir como si estuviéramos tocando el cielo. Eran momentos breves,
apenas tres o cuatro minutos, lo que duraba cada canción. Lo malo es que había que
cambiar de disco, pero con rapidez vertiginosa, para que ninguna tuviera tiempo de
reaccionar y sentarse. En el baile lento no se hacían alardes, sólo se giraba un
poquito, de vez en cuando, para que no dijeran que estabamos parados, aunque esto no
hubiera importado, porque lo verdaderamente importante era estar abrazados.
Agradecemos la valiosa
colaboración
de Marcos Molina (Palma de Mallorca).
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