LA NAVIDAD
Fueron las Navidades de nuestra niñez, de nuestra juventud en las que alegremente la
familia al completo se unía para colocar el Belén, los adornos en lámparas, puertas y
ventanas.
Los más niños disfrutaban de vacaciones escolares y TVE les ofrecía el
famoso y entrañable "Especial Vacaciones" donde series como Rin Tin Tin,
Danniel Boone, Disneylandia, Los Chiripitiflauticos y los dibujos animados de Pepe Potamo,
El Lagarto Juancho, La Hormiga Atómica, La Tortuga D'Artagnan,
el Oso Yogui y Tiroloco entretenían las tardes del frío Diciembre.
Junto a los padres los más pequeños de la casa
escribían a los Reyes Magos y les pedían los juguetes con los que estaban soñando
durante todo el año: Los Juegos Reunidos Geyper, La Ambulancia Payá, La máquina de
Coser de Rico, el Traje de Pistolero, Las Muñecas de Famosa, mientras en el tocadiscos
sonaban los villancicos del Tamborilero o Noche de Paz de Raphael; que más tarde lo
volveríamos a escuchar y ver en el "Festival de Navidad" de Televisión
Española, era el invitado permanente de Carmen Polo de Franco.
Por la noche los padres eran más permisivos con los
pequeños de la casa y les dejaban ver hasta programas con dos rombos como Los Intocables
o El Fugitivo, aunque la mayoría de espacios eran musicales; pero que más daba, era
Navidad. Para los niños, era todo un logro no irse a la cama con la Familia Telerín.
El sorteo de la lotería mantenía atentos a la familia delante del
televisor y la radio; soñábamos con empezar un nuevo año con un ayuda extra y poder
hacer todo aquello que en el año que finalizaba no pudimos realizar: ver el mar, comprar
un seiscientos, la máquina de coser Alfa, empapelar las paredes del salón o los últimos
electrodomésticos que con canciones pegadizas nos mostraba la televisión. Si no éramos
afortunados, los abuelos decían eso de: "Esperaremos a la del Niño",
refiriéndose al sorteo de la lotería del 5 de Enero.
Con el aguinaldo los más jóvenes compraban los Almanaques Navideños,
números especiales de los tebeos Sisi, Pumby, El Capitán Trueno, Pulgarcito y otros
muchos más.
Si nos quedaba algo lo empleábamos en las golosinas clásicas como los
chicles Bazooka, el chupa Chups o en ampliar nuestra colección de cromos.
Pero no eramos los únicos en recibir el aguinaldo, el Sereno llamaba a la
puerta y con voz muy amable te decía: " El Sereno, les desea unas felices fiestas y
te entregaba una tarjetita llena de colorido y en su parte trasera se podía leer unas
rimas acerca del trabajo que desempeñaba en el vecindario; nosotros agradecidos les
dabamos unas pesetas.
Las tardes de los días de fiesta eran especiales para la familia, todos al
completo salíamos al cine, provistos del pan y el chocolate, a ver esas películas
navideñas que tanto nos hacían llorar pero siempre con un final feliz. Antes de entrar a
la sala comprabamos un cacurucho de castañas en el puesto de turno.
El Circo era otra alternativa si coincidía por esas fechas uno en nuestra
ciudad. Los padres también hacían sus escapadas nocturnas para ver la última Revista de
Lina Morgan o de Zori, Santos y Codeso
Las gastos se disparaban, la familia hacía un esfuerzo extra para disfrutar
de las Navidades: turrón, mazapán, polvorones, la botella de Fundador (con su disco
sorpresa) o de Anís El Mono para ofrecer a las visitas y la Kina San Clemente
especialmente destinada a los más pequeños de la casa.
Después estaban los regalos para todos: discos de Karina, Los Mismos, Los
Diablos, tocadiscos Iberofon, mecheros
Flaminaire, el comediscos y sólo quedaba por adquirir los juguetes de Reyes que más
tarde los comprarían los padres cuando los más pequeños se quedaban en casa con los abuelos.
Los hermanos mayores hacían recuento de los ahorros, para comprar todo lo
necesario para el guateque navideño, donde la coca cola se mezclaría con la música de
los conjuntos del momento.
Eran las Navidades de los años 60 y 70. Fechas que permanecerán en
nuestras retinas durante toda nuestra vida.
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