LAS VACACIONES
La costumbre del aguinaldo, obsequio o propina que se da por Navidad, era otra de las más
enraizadas de estas fiestas. Tradicionalmente, los trabajadores públicos y privados
-basureros, carteros, guardias, sirvientes...- fueron quienes comenzaron a recibir una
muestra de agradecimiento en forma de regalo o propina a cambio de felicitar las
Navidades, casa por casa del barrio donde ofrecían sus servicios.
El Sereno llamaba a la puerta y con voz muy amable te decía: " El
Sereno, les desea unas felices fiestas y te entregaba una tarjetita llena de colorido y en
su parte trasera se podía leer unas rimas acerca del trabajo que desempeñaba en el
vecindario; nosotros agradecidos les dabamos unas pesetas.
Otra estampa típica de los años 60 era la del Guardia Urbano dirigiendo la circulación
y rodeado de botellas y pastillas de turron que los conductores de vehículos les iban
dejando a su paso.
Con el aguinaldo familiar de padres, abuelos y tíos
los más jóvenes compraban los Almanaques Navideños, números especiales de los tebeos
Sisi, Pumby, El Capitán Trueno, Pulgarcito y otros muchos más.
Si nos quedaba algo lo empleábamos en las golosinas clásicas como los
chicles Bazooka, el chupa Chups o en ampliar nuestra colección de cromos.
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