BAILANDO
Bailando.
Me paso el día bailando.
Y los vecinos mientras tanto.
No paran de molestar.
Bebiendo.
Me paso el día bebiendo.
La coctelera agitando.
Llena de Soda y Vermut.
Tengo los huesos desencajados,
el fémur tengo muy dislocado;tengo el cuerpo muy mal,
pero una gran vida social.
Bailo todo el día,
con o sin compañía.
...Muevo la pierna, muevo el pie,
muevo la tibia y el peroné;muevo la cabeza, muevo el esternón,
muevo la cadera siempre que tengo ocasión.
Tengo los huesos desencajados,
el fémur tengo muy dislocado;tengo el cuerpo muy mal,
pero una gran vida social.
Bailando... (Alaska y los Pegamoides, 1982)
PERLAS ENSANGRENTADAS
La interrogué en el camerino
sobre la muerte de René,
me contestó con evasivas,
no sé, no sé, no sé.
Vámonos, me dijo
tengo que hablarte de unas
perlas ensangrentadas,
flores pisoteadas.
René fue sólo un instrumento
una fachada nada más.
A mí me llegará el momento
me dijo con tranquilidad.
Vámonos, me dijo.
Tengo que hablarte de unas
perlas ensangrentadas,
flores pisoteadas.
La acompañé hasta su casa
nos despedimos sin hablar.
Aquella fue la última noche.
Tres tiros le hicieron callar.
Recordé su frase aquella historia
sobre perlas ensangrentadas
flores pisoteadas. (Dinarama + Alaska, 1983)
NI TÚ NI NADIE
Haces muy mal en elevar mi tensión,
en aplastar mi ambición,
tu sigue así, y ya veras.
Miro el reloj es mucho más tarde que ayer,
te esperaría otra vez,
y no lo haré, no lo haré.
Donde está nuestro error sin solución,
fuiste tú el culpable o lo fui yo
ni tú ni nadie, nadie, puede cambiarme.
Mil campanas suenan en mi corazón,
que difícil es pedir perdón,
ni tú ni nadie, nadie puede cambiarme.
Vete de aquí no me supiste entender
yo sólo pienso en tu piel,
no es necesario mentir.
Que fácil es atormentarse después,
pero sobreviviré
sé que podré, sobreviviré.
Donde está nuestro error sin solución
fuiste tú el culpable o lo fui yo
ni tu ni nadie, nadie, puede cambiarme.
Mil campanas suenan en mi corazón,
que difícil es pedir perdón,
ni tú ni nadie, nadie puede cambiarme.
Mil campanas suenan en mi corazón,
que difícil es pedir perdón,
ni tú ni nadie, nadie puede cambiarme.
Donde está nuestro error sin solución
fuiste tú el culpable o lo fui yo
ni tú ni nadie, nadie, puede cambiarme.
Mil campanas suenan en mi corazón,
que difícil es pedir perdón,
ni tu ni nadie, nadie puede cambiarme. (Alaska y Dinarama, 1984)
A QUIEN LE IMPORTA
La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo.
Qué más me da
si soy distinta a ellos
no soy de nadie,
no tengo dueño.
Yo sé que me critican
me consta que me odian
la envidia les corroe
mi vida les agobia.
Por qué será
yo no tengo la culpa
mi circunstancia les insulta.
Mi destino es el que yo decido
el que yo elijo para mí.
¿A quién le importa lo que yo haga?
¿A quién le importa lo que yo diga?
Yo soy así, y así seguiré, nunca cambiaré.
¿A quién le importa lo que yo haga?
¿A quién le importa lo que yo diga?
Yo soy así, y así seguiré, nunca cambiare
Quizá la culpa es mía
por no seguir la norma,
ya es demasiado tarde
para cambiar ahora.
Me mantendré
firme en mis convicciones,
reportaré mis posiciones.
Mi destino es el que yo decido
el que yo elijo para mí
¿A quién le importa lo que yo haga?
¿A quién le importa lo que yo diga?
Yo soy así, y así seguiré, nunca cambiaré
¿A quién le importa lo que yo haga?
¿A quién le importa lo que yo diga?
Yo soy así, y así seguiré, nunca cambiaré.
¿A quién le importa lo que yo haga?
¿A quién le importa lo que yo diga?
Yo soy así, y así seguiré, nunca cambiaré. (Alaska y Dinarama, 1986)
IMPERMEABILIZADO
Siempre tuve mil razones para pensar mal
del cartero, del lechero, del que me vende el pan
y de las chicas que postulan con modelón
y de los chicos que visten de mormón.
Estoy aislado, impermeabilizado, estoy cerrado
al mundo que me ha traicionado.
Ya no quiero sufrir más.
Todos mis amigos son postizos o ya no.
Cuando media vuelta doy, dicen que soy lo peor.
Y en el trabajo las secretarias son
conspiradoras, que eso lo sé yo.
Estoy cercado y desafortunado, estoy marcado.
El universo es mi enemigo.
Ya no quiero salir más.
(Carlos Berlanga, 2001)
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