EL
LIBRO INFANTIL
El libro infantil en España tiene más de un siglo, que duda cabe. Sin embargo, es con la
aparición de la editorial SATURNINO CALLEJA, en 1876, cuando adquiere nombre propio. En
el siglo XVIII y buena parte del XIX el libro infantil en España está vinculado, a
movimientos pedagógicos y moralizantes.
La literatura infantil es una simple escusa, mal disimulada, para trasmitir conocimientos
y valores a los jóvenes.
Se traduce, eso sí, clásicos extranjeros
( Perrault, Defoe, D´Aulnoy)...
El auge del Romanticismo en Europa y la consiguiente revalorización de los folklores
nacionales trae consigo la aparición de numerosos autores que recopilan y reelaboran la
literatura oral infantil preexistente (Grimm, Hofmman, Andersen...).
Es en este contexto en el que irrumpe la Editorial SATURNINO CALLEJA, desde el principio
edita desmesuradas colecciones de cuentos. Cientos de títulos inundan el mercado a
precios muy bajos. Estos cuentecitos, sin autor reconocido, recogen argumentos de todo el
mundo, alternando con los relatos fantásticos con las moralejas.

Cuentos de Perrault
Edición Saturnino Calleja años 30
En la "gama alta" se edita la Biblioteca Perla, que recoge relatos lujosamente
encuadernados e ilustrados por nombres míticos (Zamora, Penagos...).
Uno de los grandes se incorpora a la editorial en 1917. Salvador Bartolozzi, el creador
del Pinocho español, auna la destreza en la ilustración con la elegancia en el relato.
Sus personajes, Pinocho y Chapete, encandilaron a varias generaciones de niños
españoles. Aún siendo fundamental en la historia del libro infantil español, Saturnino
Calleja no es la única editorial.
A finales del siglo pasado y principio de este aparecen otras colecciones: Bastinos,
Hernando, Paluzié, Araluce, Sopena, Juventud, Seix Barral, Dalmau, Mauci...
Todas estas y otras menos conocidas configuran el panorama español hasta el primer tercio
del siglo. Los años 30 ven nacer las colecciones de Molino, Aguilar (con las magnificas
colecciones de Elena Fortuny...)
Finalmente, se incorpora al club de las "inmortales" la editorial Bruguera.Los
periódicos infantiles aparecen en el siglo XVIII.Muy alejados de lo que hoy consideramos
como "revistas infantiles",
eran fieles a los postulados de la ilustración. De esta época cabe destacar "La
Gaceta de los Niños".
Ya en el siglo XIX se multiplican las revistas. Se venden por suscripción y el objetivo
final es en cuadernarlas en varios tomos. Son muy interesantes "La Minerva de la
Juventud" (1833-1835) y "La Ilustración de la Infancia" (1877-1880).
Los años veinte de nuestro siglo ven nacer las revistas infantiles ilustradas, bebiendo
directamente de las tradicionales Aucas o
Aleluyas, se editan revistas como "Colorin", "Chiquitín",
"BB", "Pinocho" de Saturnino Calleja... Y, como no, "Gente
Menuda" de la revista Blanco y Negro y TBO que ha dado nombre a este tipo de revistas
hasta nuestros días.
|