MISTOS, FÓSFOROS
O MISTOS DE TRUENO
Otro Clásico del kiosco. Se trataban
de unas tiras de fósforos que recortábamos a mano y rascábamos sobre las paredes y
producían pequeños estallidos. Los más valientes se lo ponían dentro de las manos
agitándolos para no quemarse produciendo así un sonido característico.
Estos pequeños fuegos artificiales eran el alma de muchas fiestas
populares, de las pocas cosas que los padres dejaban utilizar a los más pequeños.
También lo chupábamos (craso error) para pintarnos la cara pues eran fosforescentes.
Mas tarde los retiraron por su alta toxicidad.
Agradecemos la valiosa
colaboración de José Ramón Romero (Soria) para la realización de este espacio.
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