MEJICANOS
Un buen ejemplo de la aceptación del plástico lo
tuvimos con los indios, vaqueros y los Mejicanos. Estos últimos tuvieron identidad
propia, ya que nadie los llamaba vaqueros, sino Mejicanos. Costaban una peseta y durante
la década de los sesenta junto a los indios y vaqueros fueron los auténticos reyes del
kiosco. Eran de un solo color y algunos tenía su propio caballo.
Después aparecieron los muñequitos pintados, éstos eran mucho más caros
pero también más reales.
Los fuertes, casas, caravanas, diligencias y un sin fin de complementos iban
de maravilla para montarse verdaderas batallas.
Sin duda los mejicanos, con los indios y vaqueros, fueron el juguete
preferido de los niños de los sesenta.
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