LOS AUTOS LOCOS
¡"Y allá van de nuevo...!" Con estas
palabras comienza una carrera muy especial, una competición en la que la única regla es
llegar a la meta antes que los demás. Once coches de diseño espectacular y otros tantos
pilotos dispuestos a usar los trucos más ingeniosos son los protagonistas de "Los
Autos Locos". Hoy, más de 30 años después de su estreno, mantiene la misma
frescura y el mismo atractivo en cada una de sus increíbles carreras. El argumento es
sencillo: once pilotos, a bordo de unos vehículos tan estrafalarios como sus propios
conductores, recorren todo Estados Unidos participando en distintas etapas. Como ocurría
en películas como "Los Locos de Cannonball" o "Los caraduras", el
único objetivo es llegar el primero a la meta, pase lo que pase. La estrella absoluta de
la serie es Pierre Nodoyuna, un francés que podría ser un excelente piloto si no
perdiera el tiempo preparando las trampas más extrañas y originales. Para él, una
victoria limpia no sería una auténtica victoria.
El malvado Pierre Nodoyuna (Dick Dastardly) y
su fiel can Patán (Muttley), que corrían en
el coche 00, se dedicaban a sabotear a sus rivales en vez de correr al igual que los
demás participantes. Así fue como a lo largo de tres años no logró ganar ni una sola
vez. Su bigote fino y largo, su joroba prominente y ese gorro pasado de moda eran una
caricatura arquetípica del villano de las películas mudas. Pierre tuvo su propia serie
en la cual se dedicó a perseguir a un palomo mensajero, junto a Patán, pero eso, como
diría Kipling, es otra historia...
Los Hermanos Macana (the Slag Brothers): muy parecidos (quizás fueran parientes cercanos) al
Capitán Cavernícola, estos hermanos conducían un coche bastante retrasado en
tecnología pero al que la tracción a sangre liberaba del peligro de sufrir retrasos a
causa de problemas en el motor, desperfectos en los frenos o simple carencia de gasolina.
El Espantomóvil (the Creepy Coupe) fue una especie de casa rodante que se asemejaba a algún
altillo de película terrorífica como el de "Psicosis" (Psycho). Sus
conductores eran Big Gruesome y Little Gruesome, dos extraños freaks que tenían un
inquilino, un dragón, que usualmente escupía algo de fuego a corredores que se acercaban
mucho al Espantomóvil.
El Profesor Locovich (Prof. Pat Pending): poco se revela a lo largo de la serie de este personaje.
Aparentemente es un viejo bonachón que no hace daño a nadie y que se dedica a superar a
sus adversarios mediante las nuevas prestaciones de su auto convertible (the
Convert-A-Car), a la que podemos definir como una cruza entre avión, automóvil y lancha.
El Barón Humprisch (The Red Max) era fanático de los biplanos y su automóvil, el
Stukarracuda (The Crimson Haybailer) es una especie de réplica del célebre biplano del
Barón Rojo, el as de la caza aérea de la I Guerra Mundial. A pesar de ser el único auto
dotado de un arma de guerra (una ametralladora reglamentaria), el buen Barón solamente la
utiliza para remover eventuales obstáculos.
Penélope Glamour (Penelope Pitstop) fue la única piloto femenina (una adelantada) y fue
también objeto de alguna cortesía rayana en la galantería por parte de Pedro Bello.
Penélope fue personaje central en una de las dos series a las que Los Autos Locos dio
lugar: Los Peligros de Penélope Glamour, inspirada en "The Perils of Pauline"
una serie de la época del cine. Curiosamente el uniforme de Penélope se asemeja al de
Pierre Nodoyuna, otro personaje calcado del cine mudo.
Matthew y sus Pandilleros (Clyde and the Ant
Hill Mob) fue una pandilla de siete hombres de
estatura más bien pequeña (por no decir enanos) que corrían en la Antigualla (the
Bullet Proof Bomb) un auto de los años '20. A pesar de ser bandidos y pandilleros, en las
carreras optan por tratar de superar los escollos de cada competencia de manera
mancomunada y ordenada (aunque usualmente la ineptitud de todos es tan evidente que los
aleja demasiado del éxito). Aún así tuvieron éxito y pasaron a la serie de Penelope
Glamour apareciendo para auxiliar a la heroína en momentos difícil. La inspiración es
obvia a Blancanieves y los Siete Enanos, aunque estos gangsters de Chicago han llegado a
ser más toscos e idiotas que aquellos enanos.
El tímido soldado Meekly y el dictatorial
Sargento (conocido como Sarge) han encarnado
la presencia del ejército en las carreras y también una relación de dominación muy
particular y digna de un estudio psicológico. Estos personajes no fueron nunca muy
explotados y su vehículo eran un mezcla de semioruga con aplanadora con tanque de guerra.
A diferencia del Barón (que tenía una arma de guerra en su vehículo) el Army Surplus
Special era en si mismo un arma de guerra.
Uno de los vehículos más curiosos por su simpleza y precariedad fue el Alambique Veloz
(Arkansas Chuck-a-Bug). Era conducido por Luke (un tipo virtuoso que podía manejar con
los pies mientras fumaba una pipa y dormía) y tenía como copiloto a un oso bastante
miedoso (junto con Patán y el castor del Troncomóvil fueron los únicos animales que
competían en las carreras, si es que consideramos a los Macana como seres humanos).
Pedro Bello representó a una de las pocas personas totalmente normales que corrían en
la carrera (aunque su prominente mandíbula fuera tan grande como su ego). Su automóvil
también era bastante cercano a lo que sería un auto de carreras (más precisamente un
dragster) y su caballerosidad y galantería muchas veces le llevaron a perder carreras en
pos de sus convicciones.
El Troncomóvil (the Buzzwagon) era un extraño vehículo construído de madera que tenía
ruedas dentadas y una precariedad similar al Alambique Veloz. Sus conductores eran Ruffus
Ruffcut y un castor llamado Sawtooth. Al igual que Locovich y otros, estos personajes
permanecieron poco divulgadas.
Es de notar las varias referencias a la época del cine mudo y de los años '20 que
guardan estos personajes, desde el aspecto de Pierre y Penelope hasta el aspecto del
auto-avión del Barón, del Espantomóvil y de la Antigualla de los Pandilleros. Esta
pintoresca calidad inusual para un dibujo animado convirtió a esta serie emitida hasta
septiembre de 1970 en una de las más recordadas por el público. Hanna y Barbera han
producido una terrible cantidad de series (tantas como para un sitio completo), de las
cuales este artículo no pretendió enumerar las mejores ni siquiera las más célebres,
sino las dos más interesantes por sus aspectos inusuales en un dibujo animado.
Agradecemos la valiosa colaboración de Jorge Ruiz
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